martes, 23 de mayo de 2017

NÓVELES ESCRITORES: PALOMA MALDONADO


No te muevas.
Todo tiene un comienzo y un fin, o ese fue mi pensamiento hasta aquel día…
Antes me presentaré, me llamo Anaïs… O eso recuerdo.
En mi mente un vago recuerdo danza debido a que olvidé todo desde aquel día que prendí la llama de mi vela, que me aseguraría la perdición.
Todo empezó en un 28 de Octubre en mi instituto perdido entre los bailes de las olas y los llantos de las nubes, donde cometí mi peor error.
Nunca fui una chica poco social, siempre quise ser conocida por el mundo y que se escuchara mi nombre en cada rincón de las calles perdidas de mi ciudad. Así que si me veías sola en mi instituto era porque estaba enferma, la soledad ya me reconcome cuando llego a mi hogar, no quiero demostrar mi debilidad ante todo el mundo.
Estaba con un grupo de amigos cuando estos propusieron quedar el 31 para hacer una ouija, un escalofrío me recubrió el cuerpo. Otra vez no.
Con cierto desasosiego acepté, ¿miedo? ¿Dónde?
En los días consecutivos se preparó todo, yo compraría las velas, César compraría los vasos, Isabelle traería el tablero y el lugar donde ocurriría el “juego” sería en la casa abandonada situada en el sureste de la ciudad, rodeada de campos trigueros que se habían muerto con el tiempo, haciendo que ese lugar fuera el menos deseado de la zona.
Llegó el 31.
No deseé levantarme de la cama, no quería que pasaran las horas… No debí haberme levantado.
Pareció que el día no amaneció de ánimos, el cielo estaba encapotado, el viento jugaba a ser el más rápido y frío y al parecer las nubes estaban aguantando llorar.
En el instituto reinaba el silencio y las únicas palabras pronunciadas eran la complicidad de nuestras miradas.
Sonó el timbre y un escalofrío me acarició el cuerpo… Casi era la hora.
A la salida Isabelle me llevó obligada al “Casón Odethawa”. Ahí habitó una anciana mujer sin familia ni amistad alguna. Solo se le veía cada primer domingo del comienzo de mes si había luna llena.
Se decía que recorría la ciudad en busca de la memoria de su familia, que le abandonó contra su voluntad.
“Cuenta la leyenda que su hija menor le llevó ahí con la coartada de que ese era su regalo de cumpleaños, esta aceptó encantada.
También se decía que la familia le esperaba ahí, uno con lana e hilo, otro con comida de perro y otro con una botella de agua.
Pasaron unos treinta minutos cuando decidieron abandonarla, desde ahí no se sabe nada. El único recuerdo que vaga por ahí es que solo le dijeron adiós y de tal portazo que pegaron le dislocaron el tabique nasal.
Con el tiempo esa mujer se desesperó, pensaba que era una broma pero poco a poco aceptó el hecho de que había sido apartada de la sociedad, por el poco tiempo de vida que le quedaba.
Un domingo de 1948, donde la luna llena presidía la fría noche de otoño y las jóvenes estrellas alumbraban débilmente el cielo añil, ella salió.
A su paso caían las lágrimas de una madre decepcionada y dolida.
Antes de dar su último aliento le comentó a una nube que se vengaría de su eterno dolor, que acabó con su vida poco a poco. Entonces la nube recorrió la ciudad contando ese dolor en el viento que se quedó eternamente bailando en la ciudad.”
Amanda relató esto de camino al Casón, haciendo que me arrepintiera más y más de haber aceptado.
Llegamos, abrí la chirriante puerta de madera que se pudrió con el tiempo, cuando entramos nos sorprendió el buen estado de la casa.
Dejémonos de rodeos, nos sentamos en una mesa circular con un mantel rosa bordado y colocamos el tablero, las velas, el vaso con agua y nos sentamos.
Las tarántulas, cucarachas e insectos de todo tipo nos hacían compañía, que se sintieron atraídas cuando prendimos la llama de las velas con aroma a cera quemada.
La mala suerte me tocó a mí, fui la primera en participar en el juego.
Pasó una hora hasta que por fin alguien se decidió a hablarnos.
-¿Quién anda ahí?- Pregunté con voz temblorosa.
El salto suicida del jarrón nos dio a entender que ya se hallaba entre nosotros.
-¿Qué quieres?
La ficha empezó a moverse, E. N. C. O. N. T. R. A. R.
Encontrar.
La ficha se paró, a continuación deletreó amargura. ¿Encontrar la amargura?
César se hartó y sacó el dedo del vaso. “Vaya estupidez.” Le siguió Amanda, Isabelle, Isaac y Cedric. Yo me quedé inmóvil.
-Parad- espeté- esta mujer quiere algo. Algo de nosotros.
Acto seguido la mujer deletreó “5 mueren, 1 vive.” Empezó la verdadera prueba. De un siniestro salió un humo negro del desván, donde se hallaba el cadáver de la mujer que quería venganza.
Era ciego, pero determinaba el movimiento, un solo paso y perdías.
Amanda por miedo salió corriendo deseando escapar, pero este le paró en seco, introduciéndose en su pecho y sacando de cuajo su corazón. La botella de vino que sujetaba en la mano fue a la mesa y empezó a girar, uno menos.
Quise llorar pero no me lo permitían las normas, era una estatua.
Isabelle estaba sobre el sofá, y César en frente. Este cogió su teléfono con la mayor cautela posible y llamó a Cedric, lástima, no lo tenía en modo avión.
El alma desolada tardó dos segundos en aparecer frente a Cedric y tirarlo contra la pared y clavarle los cuchillos invocados por este mismo. Lo arrastró dejando un camino de sangre que delataba su resguardo.
Quedábamos César y yo, un duelo. La botella seguía girando.
Intentó llamarme pero mis súplicas no le convencieron, la bestia se acercaba. Al estar justo en frente de él, cuando estaba a punto de llamar a la muerte, me abalancé sobre él y lo usé como escudo para salvarme.
La bestia le clavó sus largas y afiladas garras en la arteria aorta, cortando con su vida.
Mis gritos no cambiaron nada, las lágrimas pasaban por la sangre haciendo una mezcla que inundaba mi cara. Acto seguido le sacó los órganos y los tiraba como envoltorios de caramelo.
Estaba llorando, estaba sufriendo, estaba muerta en vida.
Isaac tirado en las escaleras, Lucy descorazonada, bañándose en un río de sangre. Isabelle llorando, no quería estar ahí, ni ella ni yo.
Esta se movió para esconderse, pero la bestia no tardó, le abrió el torso y le sacó los órganos, ahorcándola con su intestino delgado.
Ya solo estaba yo, la botella siguió girando y mis lágrimas no paraban de evacuarse.
Me dirigí hacia la puerta, temblando, a penas ni me mantenía en pie. Noté un movimiento.
Me giré pensando que la botella se había caído, pero era Isaac. Estaba vivo.
Me sonrió de una manera maliciosa, él había ganado.
La bestia se abalanzó sobre mí, cara a cara, noté su pútrido aliento sobre mi tez manchada por la sangre de mis antiguos compañeros.
Me tiró contra el suelo y ahí, de manera suave y delicada, me arrancó la tez de mi rostro. Mis gritos no le detuvieron, mis intentos de defenderme no hicieron nada.
Cuando quise darme cuenta, una máscara idéntica a mi rostro estaba en las manos de la bestia.
Ahí me di cuenta de mis errores, mi vida era una mentira, todo se resumía ahí. Ahí acababa todo.
Isaac se me puso en frente y me dijo, “arrepiéntete.”
Esa fue la última cosa que escuché, perdí el conocimiento, solo sentía mi sangre brotar de mi rostro y el portazo que formó el silencio sucesivo.
Por último se escuchó el caer de la botella que se paró justo cuando mi rostro fue arrancado, en la cual ponía con tinta roja. “No te muevas, 5 mueren… 1 vive.”


Paloma Maldonado 2º ESO C

martes, 16 de mayo de 2017

¿Sabías qué...porque nos tiembla la voz?

¿Por qué nos tiembla la voz cuando estamos nerviosos?
El culpable es nuestro sistema nervioso autónomo encargado de prepararnos para salir airosos de las situaciones de peligro. Y responde con sus dos partes: simpática y parasimpática. El sistema simpático libera epinefrina, que acelera nuestro pulso cardiaco para que entre más oxígeno en el corazón, aumenta la capacidad pulmonar y la frecuencia respiratoria, agudiza los sentidos visual y auditivo, lleva más sangre a los músculos..., en resumen, facilita una posible huida. Cuando nos enfrentamos a situaciones muy tensas, este mecanismo de alerta se dispara, haciéndonos tartamudear. Una vez que la sensación ha pasado, el sistema parasimpático se encarga de que recuperemos el ritmo normal.

martes, 9 de mayo de 2017

Dichos y refranes: mandar a la porra

Expresión que encierra un matiz totalmente despectivo.
Su origen viene de muy antiguo cuando los regimientos militares tenían un encargado de tocar el tambor con un largo bastón con el puño de plata al que llamaban “porra” que se clavaba en un lugar alejado del campamento. Si algún soldado era arrestado, durante el tiempo de castigo se le solía mandar al lugar donde estaba hincada la “porra”, al tiempo que el oficial le decía: “Vaya usted a la porra”. Más tarde estas formas cambiaron y la expresión pasó a usarse en el lenguaje del pueblo como un matiz de desprecio.

Circula también otra versión que dice que el sargento mayor de cada tercio dirigía los compases de sus hombres con un gran garrote a modo de batuta y cuando paraban hincaba la “porra” para señalar el sitio donde se iba a hacer la guardia y enviaba a los soldados arrestados para que se sentaran a su alrededor.
Fuente: www.quo.es

jueves, 4 de mayo de 2017

FERIA DEL LIBRO 2017


Con motivo del día del libro que tuvo lugar el pasado 23 de abril, la biblioteca de nuestro centro realizó una serie de actividades como por ejemplo la realización de carteles o elaboración de nuestras grullas transmisoras de citas y pasajes bibliográficos. Aquí tenéis algunas fotografías de todo este material decorativo realizado por nuestro alumnado.



Además tuvo lugar nuestra anual feria del libro. Este año, la biblioteca contó con la presencia en nuestro stand de los fondos de la librería Proteo, que nos proveyó de un gran número de títulos que contribuyeron a satisfacer los gustos y deseos de nuestros lectores.

Queremos desde aquí dar las gracias al AMPA del centro así como al propio IES Emilio Prados que contribuyó con su aportación económica a que esta feria tuviera tan buena acogida.




Otra de las actividades que la biblioteca del centro organizó con motivo de la festividad del libro fue la lectura de una serie de relatos escritos por nuestro alumnado de 2º ESO C  y 2º ESO A. Durante la mañana del viernes 28, nuestro alumnado disfrutó de las aventuras, la ilusión y la fantasía surgida de la excelente imaginación de nuestros noveles escritores.




jueves, 6 de abril de 2017

VII CONCURSO DE FOTOGRAFÍA MEDIOAMBIENTAL

PARTICIPANTES - Alumnado del IES Emilio Prados.
TEMÁTICA - Cualquier aspecto medioambiental: paisajes, cielos, plantas, animales, degradación del medio, restauración y conservación de la naturaleza, relación ser humano-medioambiente.

FOTOS - Digitales en color o en blanco y negro.
Cada alumno podrá presentar 3 fotos como máximo que serán enviadas a la dirección de correo
emiliopradosfotografia@gmail.com

Cada fotografía irá acompañada de un título y de un breve texto (entre 100 y 150 palabras) en el que la autora/autor reflexionará sobre la relación ser humano-medioambiente y el contenido de su fotografía.

Tanto las fotos como el texto acompañante llevarán el nombre y apellidos del concursante, el curso y, en caso de presentar más de una obra, un número del 1 al 3.

PLAZO DE PRESENTACIÓN: hasta el 31 de mayo de 2017.
CRITERIOS DE VALORACIÓN - El jurado valorará la cohesión entre la imagen y la palabra. En cada foto se valorará la calidad técnica, la belleza y la fuerza de la imagen, así como la información y el mensaje que transmite el texto.

Primer Premio - cheque-regalo 30 euros (material fotográfico).
Segundo Premio - cheque-regalo 20 euros (material fotográfico).
Tercer Premio - cheque-regalo 10 euros (material fotográfico).
Accésit (1º y 2º ESO) - cheque-regalo 10 euros (material fotográfico)

El Jurado se reserva el derecho de declarar los diferentes premios desierto si la calidad de los trabajos presentados fuese insuficiente.

Los premios se entregarán a final del curso escolar.

Las fotos premiadas y una selección de las fotos presentadas será expuesta en la página web de la biblioteca del instituto.

Málaga,  5 de abril de 2017


Versos en Unicaja

La tarde lluviosa se transformó en un lugar para la cultura y la poesía con bastante participación y en la que nuestros alumnos (Francisco Javier Sepúlveda y Claudia Becerra) leyeron perfectamente los poemas de Jaime Siles.
(Ángel Ávila)